Nuestro Dios es un Dios humilde, solo hace falta detenerse a ver lo delicado que es una mariposa, pero al mismo tiempo lo impresionantemente resistente en sus viajes migratorios, solo hay que echarle un vistazo a un chimpancé, como este con toda su fuerza defiende a su familia del ataque de un depredador, pero cuando esta con su pareja es espectacularmente romántico, solo es necesario ver la danza sensual de los pingüinos a la hora de aparearse, como estos se deleitan en acariciarse uno a otro y como juegan con caricias que aun cuando el ser humano las ve, derriten el corazón de cualquiera.
Dios en la creación manifestó su humildad, entonces ¿Porque nosotros nos empeñamos en permanecer orgullosos? ¿Que ganamos con impregnar nuestro corazón de altivez y orgullo? ¿Acaso el hombre podrá vencer los designios de Dios?
Muchos de nosotros pasamos nuestra vida tratando de dirigir nuestro destino de acuerdo a nuestra propia sabiduría y muchas personas viven vidas apartadas de Dios, creyendo que su sentido común es más capaz que las direcciones que Dios ha dejado para que encontremos no solo el éxito sino la salvación y la felicidad; pero nos empeñamos en dirigir nuestra existencia al fracaso, simplemente por orgullo, porque es solo por eso, es por orgullo, ¿Quien en sus 5 sentidos estaría dispuesto a aceptar que necesita ayuda de un ser superior? ¿Quien en el uso pleno de su inteligencia aceptaría deponer su autoridad sobre sí mismo y ponerla en las manos de Dios? Solo un tipo de persona, LOS HUMILDES.
El mejor ejemplo de esto fue Jesucristo quien siendo igual a Dios y teniendo toda la autoridad de Dios, siempre dependió de la comunión con EL Padre, dándonos una gran lección de humildad, ahora bien, si Jesús identifico que debía de humillarse ante El Padre Celestial, aunque El mismo tuviera la misma autoridad y la misma gloria, entonces ¿Que nos hace pensar que podemos mantenernos orgullosos y altivos ante su llamado y ante su eterno amor? Piénsalo, ¿Quienes somos nosotros para no seguir la humildad que Dios mismo nos enseño?
Es tiempo de aprender que así como lo delicado de la briza en la playa, así de suave y sutil debe de ser nuestro corazón permitiendo que este siempre viva en humildad y sencillez ante nuestro Dios.
La próxima vez que salgas a la calle, o vayas al campo, a la playa o inclusive en tu propio jardín, detente a observar la creación de Dios, se que en dicho momento aprenderás humildad, porque la humildad se aprende en todas partes.
Dios les Bendiga.

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